Ha llegado la hora, el gobierno es minoría absoluta y sigue bajando, está como animal herido, boca arriba y contra la pared, los sectores que lo adversan están dando la guerra, hay protestas generalizadas a lo ancho y largo del país, lo bueno es que son protestas espontáneas y por lo tanto más difíciles de controlar por parte del presidente y sus lacayos, lo malo es que no hay unidad en los sectores democráticos para poder canalizar y coordinar todas estas acciones.
Las últimas encuestas ya lo decían, la gente está cansada de la verborrea sin hechos de este régimen, las protestas en todo el país lo confirman, la gente se cansó, estamos llegando a un punto de quiebre, lo importante es ajustarnos el cinturón y seguir echándole leña al fuego, no amedrentarnos, salir a luchar por los que han metido presos, desempolvar las gomeras (chinas), sacar las metras (pichas) que están guardadas en el clóset de los juguetes desde hace años, ir al basurero y agarrar todas las botellas de cerveza desechable que te tomaste el fin de semana y tenerlas a mano junto con trapos viejos y un bidón de gasolina (sería ideal ponerle azúcar, pero está difícil de conseguir), ten todo eso a mano, si la situación empieza a ponerse peor, ya sabrás qué hacer con todo eso, cómo, cuándo y con quien usarlo.
Igualmente hay que hacer un llamado a las ONG de Derechos Humanos, pero también a los militares patriotas que hay en los cuarteles (esperemos que la mayoría), que estén preparados, que el pueblo está a punto de estallar. Cuando el momento llegue, no podemos echarnos para atrás, no debemos bajo ningún concepto tener miedo ni echarnos para atrás, es imposible cometer los mismos errores del 2002. El que por fin logre llegar y tener en su poder al cabecilla rojo debe tener claro lo que tiene que hacer, descabezarlo o hacerle como al hondureño, bajo ningún concepto se debe dejar en el país. No olviden 2002, nunca lo hagan, así sabrán qué hacer y qué no hacer.
Hay que ir con todo, como una turba que arrase y ataque sin retroceder en ningún momento, las herramientas para lograrlos están en cualquier casa, cero miedo, que el fin está cerca, todo depende de nosotros y de las bolas que tengamos.